Después de casi tres meses sin dar señales de vida, me he tomado un pequeño descanso lo suficientemente sustancioso como para acercarme a echar un ojo por estas tierras llenas de palabras y con pocas imágenes. Algo que no me resulta nada atrayente después de pasar las horas que paso al día entre montañas de libros, fotocopias y pe-de-efes. Mi última entrada era una despedida. Había un plan que debía llevarse a cabo y que suponía un cambio de situación geográfica. El plan se frustró por motivos ajenos a nuestro control, aunque no por ello menos previsibles y evitables, y henos aquí en Estambul, de vuelta a la misma rutina que creíamos haber dejado en pausa cuando salimos para tomar una bocanada (esta palabra siempre me recuerda a Gustavo Cerati) de aire con olorcillo a espeto.
Ahora estoy en pleno ecuador del curso, los exámenes están prácticamente ahí. Cada mañana me impongo gustosamente la rutina de estudio, unas veces en casa, otras en una biblioteca, otras en otra biblioteca. No tengo conexión con nada que no sean mis temarios a estudiar ni mis horas de trabajo en la escuela con mis alumnos. No más de veinte minutos, algún día que otro repaso la actualidad que Euronews selecciona, y otros tantos, si con suerte coincido, algún informativo online de tve. El resto de tiempo libre, dormir, comer, cocinar, limpiar, mercado y algún episodio de Dexter para ver que hay más tensión al otro lado de mis gafas de hipermétrope con un solo cristal graduado.
Gracias a esta situación escolar estoy obviando una problemática que, afectándome de manera directa, pasa desapercibida como un satélite, minimizada a conversaciones cortas y templadas. Parece mentira que junto a mí se esté desatando un gran cisma incontrolable y de dimensiones mastodónticas que cada día se desvela como un capítulo de una telenovela mejicana. Con sus personajes imposibles y sus actos desafiando a cualquier tipo de lógica natural, como si Lynch hubiera dado el salto al culebrón y rodara un spin-up de Santa Bárbara.
Bueno, os dejo con mis mejores deseos para estas fechas y sin saber hasta cuando volveré. Os aseguro que os echo de menos.
Foto: Patio de una casa gaditana. Hermonsura.

6 comentarios:
Si Lynch está metido de por medio, aqui hay tomate.
ICan'tStandTheSuspense Kisses
Es agradable saber de ti. Enlataré aromas de espeto de invierno y te guardo un par de envases.
Es más, mucho más que agradable saber de tí. Mucha suerte en los exámenes y ojalá nos cuentes pronto más cosas de cismas y vicisitudes varias.
Aunque para cisma el que tuvimos ayer aquí, que casi se nos parte la provincia en dos de la lluvia que nos cayó, madre mía...
Te aseguramos que se te echa de menos.
Tons of Kisses
.
Pues rebienvenido, Aloofness. Eso de estudiar a mí me cuesta mucho después de tantos años. A veces creo que ya lo tengo empollado para exámenes, pero no debe ser verdad porque no falto ni un día a la Escuela de Idiomas y quiero aprobarlo todo, ossviamente.
Me alegro de tu vuelta. ES que no es fácil regresar, ¿verdad? Ya verás mi nuevo blog y lo que le cuesta despegar.
Un abrazo.
.
Y por supuesto.... FELIZ 2011 a los dos :-)
besobesobesograndegrandegrande
atontaO!
adivina quién te echa de menos un puñaO!
antiser
Publicar un comentario en la entrada