No, no es la nueva película de Julio Médem. Ni el nombre de un especial de reporteros o cualquiera de esos nuevos programas televisivos que basculan entre el reality y el documental de investigación con tendencia social. Es el título que he querido dar a esta entrada después de casi dos meses de abandono de este rinconcito de encuentro.
El motivo es muy simple. Ahora conozco la suficiente cantidad de personas de ambos sexos como para poder hacer una descripción -espero conservando la objetividad en medida de lo posible- de la situación sexual que se vive en Turquía, aunque Estambul sea una isla en medio de un ancho mar de diferencias. Después de largas conversaciones con ellos y con ellas, me he dado cuenta de que la concepción de vida sexual en estas latitudes guarda una exagerada relación con la concepción que hasta allá por los años 60s y 70s se tenía en España aunque las motivaciones sean distintas.
Vayamos por partes. En España, la católica, pre y pro franquista, de comunión diaria y teatro lorquiano, todos sabemos como se ha entendido el sexo entre sus ciudadanos. La famila como proyección del credo católico era el único contexto en el que se entendía esa acción. No es necesario recordar la diferencia hasta hoy presente, sobre todo en el norte peninsular, entre el Don Juan y la puta (en su acepción gramatical como adjetivo calificativo y no como la más antigua de las profesiones en versión nominal). Resumiendo, un motivo, el religioso, único y poderoso marcaba las conductas -y sigue haciéndolo aunque en menor medida e intensidad- sexuales de los habitantes de esa España que una, grande y libre.
En Turquía contra todo pronóstico basado en el desconocimiento y la imagen exterior que ciertos paises tratan de vender al resto del mundo, la situación es muy diferente. Curiosamente la religión juega un papel muy secundario en este eslabón entre Europa y Oriente Medio. Todos sabemos que Turquía es una república democrática y laica, siempre ha sido así desde la revolución que tras la caída del Imperio Otomano llevó a cabo Ataturk transformando el país en una unidad democrática y más parecida a sus vecinos europeos que a los orientales. Lamentablemente y al igual que está sucediendo en algunos países del norte de Europa, la religión está tomando una importancia política cada vez mayor. El azote del neo-conservadurismo de fundamentación religiosa parece alcanzar muchos destinos que ya estaban desarrollados y emancipados.
Aún así, en Turquía hay un condicionamiento mucho más importante que la religión y de más calado cultural e histórico, este es el estatus social. Supongo que tradicionalmente y debido a la importancia que se ha dado a la clase social desde la época de los Emperadores Otomanos existe una fijación omnipresente y que manifiesta en todos los contextos sociales por ascender, por pertenecer a un nivel superior, ostentar más poder y, sobre todo, por exteriorizarlo de todas las maneras posibles para que sea evidente y no haya lugar a error en el trato.
Hablando siempre de manera general, siendo conscientes del porcentaje elevado pero que no incluye a la totalidad de la población, podría decir que en Turquía, pero sobre todo en Estambul, hay un grave problema sexual. Los jovenes del sexo masculino están condenados a la eterna masturbación para poder satisfacer su deseo hormonal. Ese concepto tan roído de "sexo de una noche" resulta utópico para una generación con la testosterona que les sale por los lagrimales. Un sufrimiento impuesto por el sexo contrario que al principio pensaba motivado por el sentimiento religioso. Sin embargo, poco a poco fui viendo que exceptuando las niñas procedentes del interior de Anatolia - con algún pañuelo en la cabeza y la intención de conservar su virginidad hasta el matrimonio- el resto de sonrisas verticales con sus minifaldas, sus escotes, sus modelitos tan atrevidos como los de cualquier chica de Barcelona o Nueva York
no podían incluírse en ese limitado paquete religioso. Debía haber otra razón de peso. Et voilà, aquí les presento la escalada social.
Vivir en un buen barrio, llevar a tus hijos a buen colegio, en un buen monovolumen, tomar café en StarBucks y desayunar los fines de semana en el Bósforo requiere de una economía muy pero que muy saneada. Las niñas saben que su éxito depende de con quién se "asocien" para agrandar su saldo. Entre ellas compiten por tener más y por llevarse al que tiene más, algo deleznable pero que desgraciadamente se da en todo el mundo entre las clases sociales más altas. Aquí el problema radica en que la clase media sueña con ser la clase alta, con pertenecer a ella aunque sea de "refilón" y durante unos años. ¿La llave? El sexo. Ellas saben que esa es su mejor carta, el as que todas guardan para el final, nada hasta saber que es lo que pueden sacar de su víctima (sin tener en cuenta los fluídos, evidentemente) bienes inmobiliarios, posición laboral de renombre, un apellido con una trayectoria importante...
Desgraciadamente este sueño de poder deja a los niños con dolor testicular, tendencia a la depresión, al machismo como respuesta ante la incomprensión, al comportamiento obsesivo (toqueteos, restriegos y demás trucos sátiros) e incluso fuerza comportamientos homosexuales como única salida para aliviar la situación.
Soy consciente de que mis alumnos del sexo masculino tienen un grave problema, me compadezco mucho por ellos porque si quieren tener sexo les conviene más pagar por él que sufrir las consecuencias de la búsqueda. El peor ejemplo que conozco es el de un chico con 25 años que después de un año y medio de relación con su novia ha tenido que dejarla -no pongo enlace del perfil de facebook de ella por respeto al anonimato, pero solo digo que en la foto principal está en la playa ostentando un minúsculo y erotísimo bikini- por no acceder a ningún tipo de concesión de carácter sexual. ¿Religión? Evidentemente no. Este chico es de clase media y ella de clase alta. Él termiando su doctorado y ella no está segura de su proyección laboral hasta que no tenga una buena posición en una empresa reconocida.
Salir con una chica aquí significa invitarla a cenar, a beber, pagarle el taxi, la factura del movil y lo que a ella se le antoje siempre. Después de esta sangría económica si consigues practicar sexo al mes (siempre con la luz apagada y sin posibilidad de negociar ni una linterna para ver dónde y cómo) te puedes dar con un canto en los dientes, normalmente en el mejor de los casos como mucho puedes conseguir un beso con lengua. La opción más común es irte a tu casa a aliviarte con una película porno y pensar en la manera de obtener una visa para salir del pais y poder tener una vida plena sin estos condicionamientos.
Una vez más, el machismo está en el sexo contrario. La mujer y el poder a través del control sexual como únicas claves. A mi la película me suena de haberla visto en blanco y negro cuando sólo había dos canales nacionales en la televisón de nuestro país. A ellas les pido comprensión, en ningún momento he hablado de violencia de género ni de otras barbaridades que no tienen nada que ver con este tema, n-a-d-a.
Foto: Cartel promocional de Polonia en la emabajada del mismo país ubicada en Amberes.

6 comentarios:
Fascinante y bastante tremendo a la vez. Imagino que es parte de la compleja identidad del país. Me encanta la comparación con la película en blanco y negro de nuestra infancia...
Abrazos y pasiones turcas
Interesante anál-isis, desde luego. Pero no sé yo hasta qué punto son ellas las responsables de eso. A fin de cuentas, es otra variante de machismo por parte de los hombres....un machismo "pasivo", por decirlo de algún modo. Tener a la mujer como florero y ella esforzarse por ser el florero del mejor partido, a base de darle "su flor" (perdona el juego tan pueril de palabras)... No creo que sea muy diferente de lo que hubo en nuestra sociedad hasta no hace mucho, basta con leer a Galdós entre otros para ver que no solo la religión era el "inhibidor" del sexo, sino la caza del mejor partido. Y seguro que aún seguirá sucediendo...
En fin, que sea como sea, por aquí y por allá las sociedades no acaban de evolucionar, (más bien al contrario) tenemos demasiada desigualdad instalada que no hay manera de quitarla.
Equal Kisses
Interesante análisis socio-lógico, pero no te vaya a creer que eso no pasa en otras sociedades, tal vez sea más común allí, pero aún recuerdo alguna compañera de COU que al preguntarle que carrera iba a estudiar contestó que la de casada, esa respuesta me dejó KO y aún la recuerdo y no te creas, que era una chica culta y liberal...ahora me dirás (de eso hace ya 20 años) es verdad, pero este curso hablando con la madre de una alumna de 4º le comentaba lo mal que iba academicamente y la madre suspirando respondió..."esperemos que en un futuro sepa encontrar un buen marido que la mantenga" puro siglo XIX en el XXI, en el fondo solo baila una cifra, no?
Y que me voy a Estambul a "relajar" a tanto macho en celo juas juas
Bsote
Ay niño, que con lo sentío que me he puesto en el comentario se me ha olvidado decir que el cartel es maravilloso. Pero total.
AlegresCabritillas Kisses
Oye, que chulo tu texto! Suer bien desarrollado, analizado y concluido.
Describe una situacion que conocemos bien. Haces bien en insistir mucho en la cerrazon de las chicas en mantener relaciones. No me extraña la reaccion de ese muchacho alumno tuyo.
Me gusta que cuentes el proceso de invitar, pagar, elogiar, etc para que despues nada de nada en cuento a sexo se refiere. Y el tema requiere... solucion.
En cuanto al status social, bueno, esta presente en todas partes.
Que pensaria Attaturk de esta situacion de desnivel con Europa?
Estambul sera una isla que estoy deseando conocer.
Te espero en la islita de mi blog. Un saludo.
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Yo creo que ese objetivo, el de casarse bien, desgraciadamente seguirá existiendo mientras no se deje de educar a las niñas con esa idea en la cabeza. En la educación de un hombre solo se maneja la idea de que mas te vale espabilar si quieres que te vaya bien en la vida. A ellas siempre se les abre la otra posibilidad. Ser mona, o "lista" y que la mantengan.
Aquí todavía hay muchas - yo diría que mas entre las mas jóvenes- que también buscan lo mismo solo que follando. Así pues yo deduzco que la diferencia es que allí todavía las deben de juzgar mal si follan facilmente en cuyo caso no se casarían con ellas.
Me leo y me veo "superlisto", parezco el doctor Ochoa. Perdón, es solo una opinión.
Interesante tu texto.
Un saludo
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