Después de un largo retiro estudiantil y laboral hoy es el primer fin de semana en el que los únicos planes que aparecen escritos en mi agenda son:
· comprar frutas y verduras en el mercadillo (el diminutivo es más denotativo que connotativo)
· enviar un par de documentos por correo
· buscar unas "babuchas" cómodas y frescas para estar por casa y que sean de tela (ni sintéticos, ni piel)
· consultar los precios para cambiar de operador de telefonía móvil
Es decir, pocas cosas y todas muy cancelables. Algo así era casi impensable hace solo unas semanas.
El sábado pasado dí por concluido el primer cápitulo de la serie "Vuelta a los estudios (una historia de hoy y de siempre)". El resultado todavía no es seguro aunque mi optimismo me hace pensar en positivo. Habrá que esperar todavía un mes para tener certeza de cual será el próximo paso. Las cosas de palacio, van despacio.
En Bruselas, al salir del último examen, hicimos una visita a Amberes. Capital del diseño y la vanguardia belga. Al menos ese es el título con el que se la conoce. La realidad, sí, hay muchas tiendas de diseñadores y mucho fashionable paseando buscando tiendas y modelitos. Pero también hay una cantidad enorme de macarras adinerados vistiendo colores de mafiosos rusos de la Costa del Sol y que tienen la misma educación que cualquier poligonero ibérico. Es una ciudad pequeña y muy organizada, con edificios preciosos y un aire de resort turístico que le resta muchísimo encanto. Es un centro comercial, ni cultural ni de tendencias -aunque pueda parecerlo. No sé si por la conexión con lo dicho anteriormente sobre las mafias (siempre a nivel estilístico claro) o por algún otro extraño motivo, pero Málaga es muy conocida en esta pequeña y silenciosamente aburrida ciudad flamenca. Dos datos lo avalan, uno queda registrado en el documento gráfico que encabeza esta entrada y el otro, no fotrografiado por la falta de interés estético del soporte que lo mostraba, dando el nombre de nuestra ciudad fenicia a un helado -he de decir que entre todos los nombres de los helados sólo el malagueño correspondía a nombre de ciudad.
Así, con esta proyección internacional, y prescidiendo por una vez de las Banderas y las Cruces, me despido hasta dentro de muy poco con una entrada algo más sustanciosa y menos chuminosa. La verdad sea dicha, no tengo muchas ganas de pensar, solo quiero no hacer nada durante unos días hasta que el aburrimiento y el rojez de la garriga después de tanto rascármela me hagan sentir incómodo.
Encantado de volveros a tener en casa.

9 comentarios:
Búscame babuchas de tela para mi también y llénalas de helado Málaga, con vino dulce y pasas.
Pues nada, ya nos contarás las cosas que se te vayan ocurriendo después de este periodo de barrigas rascadas.
Un abrazo.
Pocas cosas me gustan mas que tener un fin de semana con una lista breve de cosas para hacer y, ademas, "cancelables". El mio ha sido igua, salvo por la declaracion del IRPF, una cruz. Pero ya esta hecho.
Amberes es pura contradiccion, como dices. Muy fashion, myu moderna, pero luego su alcaldia esta gobernada por un partido xenofobo. Belgica, como Espana, es un pais extranho, lleno de contradicciones.
Me encanta la palabra "chuminosa". Y sobre todo me encanta que hayas vuelto, se te echaba de menos.
Chico no paras...Turquía, Amberes, Málaga o la extraña conexión, que tienen en común? Aloofness.
Espero que esa vuelta a los estudios de sus buenos frutos.
Welcome Back Kisses.
Encantados de leerte, siempre.
El macarrismo no conoce límites. Siempre están a gusto donde hay comercio.
Suerte!
BellyScratching Kisses
Málaga es mucha Malaga. En Amberes y en el Uzbekistan. Te lo digo yo que ingratamente la he tenido muy olvidada.
Te deseo suerte con tu "Vuelta a los estudios"
Un abrazo
Ay, Malaguilla. Málaga la Bella reza en algunos carteles.
Me alegro de que se conozca tanto en Amberes. Así estarán más distraídos.
En Nicosia (Chipre) vendían el helado Vino Málaga.
Aloofness, vuelve de verdad, pur-leeease.
¿Y tu marca mayor? Vine a buscarla pero estaba cerrado. Y regreso más tarde,
A los malagueños nos sorprende mucho que se nos conozca por algo más que sol y playa y es que nos olvidamos de nuestra historia. Catalina la Grande de Rusia tiene la culpa. A principios del siglo XIX la revolución industrial entró en España a través de Málaga. Las minas de hierro de Marbella y la exportación del vino y las pasas fueron el mascarón de proa. Lamentablemente llegó la falta de infraestructura, de inversión, los nacionalismos y la filoxera.
http://es.wikipedia.org/wiki/Plaga_de_la_filoxera_en_M%C3%A1laga
Aún así, las pasas y el vino ya era famosos en todo el mundo. Esos helados se podrían haber llamado Oporto, pero no, se llaman Malaga.
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