
Esta centura, tecnológicamente sorprendente y emocionalmente hirsuta, que nos ha tocado vivir viene cargada de elementos que barren de un plumazo secuencias de hechos que en otra época habrían tardado al menos un lustro en consumarse. Por ejemplo, una herramienta como el archiconocido "Caralibro" (Facebook para los puristas) puede ser la mejor manera de retomar el contacto con aquellos amigos del instituto a los que les perdiste la vista, favorecer el acercamiento a amistades que, ajenas ambas partes o de manera consciente y provocada, dejaron enfriar su relación con el paso del tiempo, conocer a nuevos amigos que compartan intereses y mil cosas más.
Después de usar con prudencia esta cantera de sentimientos olvidados me he dado cuenta de que, afortunadamente, tiene una limitación muy grande. Supongo que pasaría lo mismo con cualquier cosa que se proponga el mismo fin de conectividad mundial total. Las conexiones se pueden repescar pero corremos el riesgo de rescatar con ellas el fantasma del sentimiento pasado y terminado, imposible de resucitar.
El otro día encontré a una vieja amiga en Facebook. Hacía más de 12 años que no sabíamos absolutamente nada el uno del otro. Nuestras vidas habían seguido caminos muy diferentes y a pesar de las ausencias en nuestras vidas parecía que no había pasado ni un sólo día desde la última vez que nos vimos en persona, en el campus universitario malagueño. Con ella nunca me sentí en una apretada amistad, nunca sufrimos del típico uñaycarnismo tan común a ciertas edades en las que somos gobernados por determinadas hormonas. Eso nos dió independencia y lo más importante, respeto. Eso no nos ha obligado a reprocharnos la divergencia en nuestros caminos andados sino más bien a relatarnos andanzas con curiosidad y vehemencia por turnos pares.
Al tiempo después he vuelto a vivir la misma situación, el reecuentro tras una, no tan larga, separación. La experiencia ha sido tan diferente que me ha aflojado el meteorismo intestinal. La apatía y la frialdad eran tan grandes que parecía leer el reproche empujando los dedos de mi interlocutor para escribir frases escuetas y casi monosílabas. Quizás sea una interpretación exagerada. El caso es que no es la primera vez me acusan de abandono, de indiferencia, de pasotismo, de independiente y de veleta.
Con treinta y tres añitos, casado y con facturas, trabajo, estudios y preocupaciones que dan las extensiones familiares envejecidas no tengo ninguna intención de gastar ni una kilocaloría, ni un watio, ni un voltio, en esforzarme por acercarme a aquellos que: me planteen exigencias de exclusividad; analicen mi acercamiento y se muestren con el escepticismo fruto del reproche guardado durante el desencuentro (cuando tienes la percepción trastornada por la sensación de haberte sentido ofendido es imposible crear nada, la cosa está ya podrida y mejor tirarla a la basura o quemarla); no tengan la capacidad ni la amplitud de miras suficiente para saber llevar una amistad de adultos (demasiado tarde para el cursillo vital, igual si quieren pueden acercarse a alguna librería y que les recomienden algo de Kierkegaard o hacer como media españa que se está sacando Psicología por la UNED, no se si terminarán todos a la vez dentro de 30 años o más, me da miedo pensar cuando toda España sea Psicóloga)...
Esto va dedicado a todos y sólo para los que sabéis a quienes va dirigido. No, no es un acertijo, está muy claro. Amigos y amigas, a los que nos llamamos así, desde la unión más antigua y que todavía perdura sin ningún tipo de peros ni necesidad de explicaciones hasta la conexión más reciente que sin consumación física pueda haber tenido por este blog os doy las gracias por enseñarme a respetaros, a no exigiros nada, a daros la oportunidad de crecer como personas; por darme la oportunidad de independizarme emocionalmente, de sentirme acompañado en la distancia; por confiar en mi y mostraros comprensivos con mis momentos vitales.
Al resto, ánimo porque les espera una vida muy dura llena de desengaños ficticios y sobredimensionados, sufrimientos sin fundamento, aburrimiento y dependencia. Siempre os podéis comer una paella con aquellos nuevos amigos que como vosotros vean la amistad auténtica en el compromiso, entendido claro está como la tradición católica nos ha dejado en herencia. Que disfrutéis de la exaltación del momento y quién sabe, a lo mejor os seleccionan para una futura edición de Gran Hermano.
Foto: Cubierta de un centro comercial en Frankfurt

10 comentarios:
Pfffff. Demoledor. No te voy a comentar nada porque, pa qué, ya me conoces y sabes lo que opino (puede que no siempre con acierto pero no puedo o no quiero evitar opinarlo), y el texto es impecable, el último párrafo debería venir incluido en los psicolibros de la UNED.
Pero lo que es ya supertotalquetemueres son las tres etiquetas: Amistad, Madurez, Prisión.
Toma ya.
BlueRondoALaTurk Kisses
No he dicho nada que haya salido de mi, ha sido todo ordenar el trabajo de campo. No tiene ningún mérito, ninguno.
Un beso BluelaTour(K)isses
Soy contrario al caralibro, como soy contrario a las reuniones de antiguos alumnos o antiguos compañeros de trabajo o similares.
¿De qué me sirve re-encontrar a alguien que ha estado ausente de mi vida y yo de la suya durante 20 años? ¿Nos preguntamos cómo nos va? ¿Desde cuándo: dos años, 15 años, un mes, ayer?
Aprendí que las relaciones son como las olas del mar: vienen y van.
demoledor total..estoy de acuerdo con theodore...
pero cargado de verdades como puños, navegamos pues en similares aguas...
la amistad nunca debe exigir, de aquellas en las que sentí eso me he olvidado ya y gratamente.
importante y lo apuntaría, el como nos relacionamos a veces con amigos a los que no vemos desde hace tiempo, intentando imitar situaciones, comportamientos y roles que adquirimos tiempo atrás y que claro, el paso de los años ha cambiado nuestras personas, e intentar ser aquello que se fue no lleva a ningún lado tampoco...
renovarse o la muerte de la amistad.
me encanta leerte siempre amore.
te quiero más que al puchero.
Stulti.- Bonita metáfora marítima, las olas del mar que vienen y van. Otras como mareas vivas que desaparecen y ahogan cuando vuelven.
Susana.- Recojo tu apunte y me lo guardo. Si me hablas de puchero y amor me dejas sin palabras, sin ningunita.
Un beso x 2 = 2 besos
weno weno...hablando de reecuentros virtuales mira a quien y con que entrada me encuentro!!!!
Poco puedo añadir a lo comentado anteriormente, es gratificante ver tan bien descrito mediante palabras un concepto interior compartido, es como si me quitaran un peso de encima, doblemente gratificante al ver de quien proviene.
Aloofness bien hallado
Bsote
Alfonso.- Un placer re mayor encontrarte en este post tan "rebumbundante" válganos la "rebumbundancia". Ahora mismo te hago una visita y te añado a los blogismos vitales.
Un besazo muy azo y muy grande
Me di de baja en Caralibro a los pocos meses de haberme dado de alta, incapaz de aguantar a "exclusivistas" que habian salido de mi vida 20 anhos antes. Siempre digo que en nuestro pais tenemos un concepto extranho de la amistad, se suele entender como atadura permanente y exclusiva pero en el fondo superficial, vinculada a unas copas, unas cenas o unos bailes, pero incapaz de ser de ayuda verdadera cuando se necesita. Yo tuve la suerte de que en 1987 mis "amigos de alma", por motivos que aun desconozco pero intuyo, decidieron expulsarme de la "pandilla". Me costo mucho sopreponerme a tal bofetada, lo habia invertido todo en aquellos amigos (si, alguno reaparecio en facebook, como si nada), pero en el fondo me vino de maravilla porque me ayudo a poner cada cosa en su sitio.
Fabulosa entrada.
1st squirrel.- En nuestro pais tenemos un concepto muy exclusivista de amistad que va en gradiante atornasolado desde el sur hasta el norte. Los del sur somos unos traidores y los del norte unos auténticos. Los del sur disfrutamos (algunos) de algo más de libertad los del norte tragan y tragan lo inenarrable.
Viva la religión católica, la musulmana y los dogmas de fé que dictan leyes de amistad.
La leche, que texto más lleno de verdad. Más oportuno para el momento vital que atravieso. Más simpático por lo de la media España psicóloga.
Aun me descubro a menudo, sobre todo con una persona en particular, con actitudes parecidas a las que señalas. De ahí sólo sale frustración.
Gracias por la reflexión.
Un abrazo.
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