
Hoy he hecho una de las cosas que más placer me producen en la vida y que más me llenan, en el pleno sentido de la palabra. Hoy queridos y amadas bloguistas he "puesto un puchero". Sí, lo he puesto porque en Málaga los pucheros se ponen, no se cocinan. Y sí, un puchero, porque nosotros no hacemos caldo sino puchero. Debo explicar a este punto de mi entrada que el puchero como lo conocemos en Málaga es una variante del comúnmente conocido "cocido" en el resto de la península. Básicamente es un osario salado de marrano, una buena tajada pectoral (media o toda ella) de pollo o gallina, dos o tres parejas de zanahorias según su volumen, otras tantas de patatas un buen manojo de hierbabuena fresca y, según los problemas de meteorismo de quienes vaya a realizar la ingesta, una dosis suficientemente sonora de garbanzos (siempre en remojo la víspera). En aproximadamente una hora y media, todos los rincones de la casa se hacen eco del riquísimo olor que desde la olla en plena ebullición se escapa por las juntas de la tapadera.
Lo mejor de esta comida es que es lo más parecido que he encontrado hasta ahora a la por todos ansiada máquina de transporte temporal. Desde la primera cuchara en tu cuerpo te sientes teletransportado a tu infancia, a tu niñez, a tus pucheros de adolescencia, a los atracones de fideos después de las salidas nocturnas y llegadas matinales a casa... Tan grande es el poder del puchero que te mueve a escribir entradas en el blog pese a tener una montaña de libros que leer y estudiar.
Esta vez, como tantas otras, mientras comía puchero hacía repaso del pasado. Esta vez, más que otras, el repaso era más preciso, menos general pues nos encontramos a las puertas de este viaje (regreso) a las tierras condales de Barcelona. Evidentemente el simbolismo del que queramos dotar las cosas que vivimos viene impreso por nuestro estado de ánimo y no por las circunstancias, quizás por eso en estos momentos se amplifica la acción pucheril y resulta más evocadora.
Este repaso del que hablaba me ha llevado a hacerme muchas preguntas, algunas de las cuales ya tienen respuesta precisa en su entrada correspondiente hace ya no pocas lunas. De todas las preguntas existentes en mi cabeza algunas siguen ahí, suspendidas en el aire unas, flotando entre los fideos del puchero otras.
Y es que tras mi partida de Barcelona me quedé con un mal sabor de boca que durante un año y medio no he conseguido quitarme del todo. Un mal sabor de boca que es amargo, como el del vómito reciente y que como él va desapareciendo poco a poco junto con la enfermedad o el estado que lo provoca. Necesito un enjuage, algo que me quite ese minúsculo amargor que todavía adivino está por ahí dentro en alguna parte.
Yo que quiero explicarlo todo, razonarlo todo no consigo más que impedir que esa minúscula picadura no sea limpiada y aplicada la propia argamasa que sirva de empaste para recuperar la blancura precedente. Y todo por la eterna dicotomía PERDON vs INOCENCIA.
Supongo que se lo debemos a nuestra tradición cultural eminentemente religiosa dirigida durante siglos por el Santo Oficio que tantos perdones ha otorgado y más sentencias ha dictado. Según la religión cristiana el perdón nos hará libres. Y yo me pregunto a estas alturas de la vida, de qué sirve el perdón cuando el acto de contricción no es pleno y bajo esa capa falsa y obligada queda la mácula per secula seculorum. ¿Realmente me lo pregunto?
Supongo que después de unos cuantos años más vendrá el perdón por parte de quienes en un día me juzgaron y peor aún, me sentenciaron a un destierro a todas luces justo para ellos. En ese momento de perdón yo deberé estar preparado para aceptar el cariño que durante todos esos años habrán guardado para mí, esperando que cumpliera mi condena y mi aprendizaje.
Señoras y señores, desde aqui puedo decir casi con total seguridad que si la carrera de derecho no requiriera el estudio y aprendizaje de las leyes y las consecuencias de su aplicación sino únicamente su creación y diseño de manera independiente y autoritaria, habría una penuria de plazas en todas las universidades de derecho del mundo.
Por lo pronto hablaré con CCC para ver si podemos organizar algún "cursillo" a distancia o con alguna plataforma e-learning (desde hace unos años tan de moda). Lo llamaríamos Verdugo Técnico Judicial, o mejor Ingeniería Técnica de la Sentencia Final, no sé, si a ustedes se les ocurre algún nombre no dejen de compartirlo, prometo pingües comisiones si la cosa marcha.
Va por ustedes querido público lector familiar. La próxima entrada, desde el juzgado de guardia condal.

10 comentarios:
Como el ratatouille y el crítico que volvía a su niñez...
Ay que vuelves a la península y a Barcelón dentro de nada, no??
Hola guapetón, acabo de leer tu larga entrada, no me he enterado de nada, lo siento, estaré espesillo hoy.
Sólo dos cosas:
-1-Escribiste "y aplicada la propia algamasa que sirva de empaste "...
Supongo que quisiste escribir "argamasa":
1. f. Mortero hecho de cal, arena y agua, que se emplea en las obras de albañilería.
Ya que algamasa no aparece en la Rae.
Y -2- Me molesté en pasar yo mismo el álbum de Doveman, y gracias por avisar de que había caducado el que yo puse antes:
http://rapidshare.com/files/298499222/Xim.zip.html
Besotes
Xim
Como licenciado en Derecho me atrevo a decir: Que bueno el puchero!!!!!
Por cierto Breck, qué anónimo te has vuelto, y ya ni siquiera saludas a las viejas amistades, hay que ver cómo cambia la gente según el lugar donde vive...
saludos desde mi humilde alcantarilla...
Aquí en Barcelona te esperará una "escudella" que es lo más parecido al puchero que explicas.
Aprovecha esta visita para ver cosas que como sigan así las cosas, ya no las volverás a ver, por ejemplo, la Diagonal. La van a destrozar. Quieren que pase el tranvia.
Yo, de la otra historia... es que me pierdo, es lo que tiene ser "ocasional".
Si necesitas algo... ya sabes donde estoy.
Kisses
Mogkumo.- Si que vuelvo sí, el viernes estamos ahí en la península. A terminar de hacer la mudanza para lo cual viene laqueme también a pasar un par de días... Qué nervios!
Xim.- Errata corregida, muchas gracias por el apunte, ya sabes que cuando se vomita se intenta echar todo dentro del váter pero algo siempre sale fuera, una L en este caso.... :P Más gracias por el disco, ahora mismo lo pongo a bajar.
TFS.- Y eso que no has probado mi puchero. (hasta aqui puedo leer)
Chevy.- Qué bonitos recuerdos la escudella. Intentaré aprovechar la visita para tomar impresiones y contrastarlas con las que tengo en archivos, me preocupas chevy....
Un beso para cada uno
Tampoco te preocupes tanto de un perdón más o menos. La vida sigue y todos actuamos de alguna manera, porque de alguna manera hemos de actuar.
¿Y lo bien que se queda uno después de vomitar? Hay gente a la que ese acto tan purificador les crea remordimiento (otro coletazo judeocristiano?), pero lo que no se consigue sacar por vía natural, hay que provocarlo para que salga fuera y alivie esa bola pesada que está instalada en el interior.
El viaje será tan positivo.
Redemption Kisses
Después de contqar tan bien lo del puchero o cocido y a pesar de la hora de la mañana no me va a quedar más remedio que llamar a mi madre para que me invite a uno cualquier día de estos.
El vómito es un descanso para el cuerpo después de hacerlo, te quedas nuevo, o sea es mucho mejor hacerlo que intentar digerir algo que no aceptas.
Barcelona, siempre es una ciudad acogedora y se acostumbra regresar a ella, te esperamos.
Un abrazo.
:*
sardinita
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