domingo 29 de noviembre de 2009

Basta



Esto no es una excusa, esto es un "relatar". Antes de nada quiero excusarme por desaparecer tras el viaje catalino, han sido unas semanas -mes, ¿quizás?- de locura. Evidentemente entrar aqui y ponerme al día de todas vuestras noticias, participar de ellas y dejar algo de las mias era una odisea irrealizable cada vez que miraba mi mesa de trabajo y veía los libros apilados esperando a que les metiera mano, ojo y seso. Las únicas concesiones de tiempo que he hecho han sido para dar sosiego a los instintos más básicos del hombre que en este momento no voy a enumerar pues por todos es bien sabida la corta lista que los contiene.

Lectura, crítica y estudio han sido las únicas actividades extralaborales que me han ocupado estos días. Cada mañana he visto el sol asomarse por el ventanal, al fondo desde las colinas de la parte asíatica, ascender un poco -no mucho pues está entrando definitivamente el invierno y al sol parece que le diera miedo alejarse del calor terrestre- y volver a descender para ocultarse tras los Kosks otomanos que se acercan desde poniente. Este movimiento lo realiza el astro rey siempre a mi derecha, siempre calienta mi lado más capaz, por eso a veces me cambio al otro lado de la cancha y juego de izquierdas la segunda mano.

Después, ya sin luz en el cielo, me ducho y salgo corriendo hacia donde me esperan mis atentos y trabajadores aprendices proibéricos, justo allí donde el sol me saludo al amanecer. Parece una especie de carrera de testigos entre el sol y yo.

A la noche, demasiado cansado para mover mis dedos y buscar en mi cabeza ardiendo, no puedo darle cuerda al muñequito Thealoofnes y se queda en su caja, cojiendo polvo y humedad.

Hoy, último día del Kurban Bayram -fiesta del sacrificio musulmana- y después de haber dedicado muchísimas horas a desgastar mis codos, me he propuesto mandaros una notificación escueta pero cargada de afecto a todos y todas los que, supongo que cada vez menos, os asomáis por mi casa.

Más abrazos no se pueden mandar (porque los envíos tienen límite de capacidad).

Foto: Seguramente un antepasado mío pintado por el Greco, para los que me conocéis entenderéis por qué digo esto. A modo aclaratorio diré que mis antepasados por vía materna eran servidumbre de Alfonso XII, es posible que teniendo encuenta la tradición familiar en ese tipo de empleos, también lo fueran de Isabel II y .... quién sabe, en cualquier caso tengo una cuenta pendiente en el Museo del Prado.

martes 27 de octubre de 2009

Vomitar



Hoy he hecho una de las cosas que más placer me producen en la vida y que más me llenan, en el pleno sentido de la palabra. Hoy queridos y amadas bloguistas he "puesto un puchero". Sí, lo he puesto porque en Málaga los pucheros se ponen, no se cocinan. Y sí, un puchero, porque nosotros no hacemos caldo sino puchero. Debo explicar a este punto de mi entrada que el puchero como lo conocemos en Málaga es una variante del comúnmente conocido "cocido" en el resto de la península. Básicamente es un osario salado de marrano, una buena tajada pectoral (media o toda ella) de pollo o gallina, dos o tres parejas de zanahorias según su volumen, otras tantas de patatas un buen manojo de hierbabuena fresca y, según los problemas de meteorismo de quienes vaya a realizar la ingesta, una dosis suficientemente sonora de garbanzos (siempre en remojo la víspera). En aproximadamente una hora y media, todos los rincones de la casa se hacen eco del riquísimo olor que desde la olla en plena ebullición se escapa por las juntas de la tapadera.

Lo mejor de esta comida es que es lo más parecido que he encontrado hasta ahora a la por todos ansiada máquina de transporte temporal. Desde la primera cuchara en tu cuerpo te sientes teletransportado a tu infancia, a tu niñez, a tus pucheros de adolescencia, a los atracones de fideos después de las salidas nocturnas y llegadas matinales a casa... Tan grande es el poder del puchero que te mueve a escribir entradas en el blog pese a tener una montaña de libros que leer y estudiar.

Esta vez, como tantas otras, mientras comía puchero hacía repaso del pasado. Esta vez, más que otras, el repaso era más preciso, menos general pues nos encontramos a las puertas de este viaje (regreso) a las tierras condales de Barcelona. Evidentemente el simbolismo del que queramos dotar las cosas que vivimos viene impreso por nuestro estado de ánimo y no por las circunstancias, quizás por eso en estos momentos se amplifica la acción pucheril y resulta más evocadora.

Este repaso del que hablaba me ha llevado a hacerme muchas preguntas, algunas de las cuales ya tienen respuesta precisa en su entrada correspondiente hace ya no pocas lunas. De todas las preguntas existentes en mi cabeza algunas siguen ahí, suspendidas en el aire unas, flotando entre los fideos del puchero otras.

Y es que tras mi partida de Barcelona me quedé con un mal sabor de boca que durante un año y medio no he conseguido quitarme del todo. Un mal sabor de boca que es amargo, como el del vómito reciente y que como él va desapareciendo poco a poco junto con la enfermedad o el estado que lo provoca. Necesito un enjuage, algo que me quite ese minúsculo amargor que todavía adivino está por ahí dentro en alguna parte.

Yo que quiero explicarlo todo, razonarlo todo no consigo más que impedir que esa minúscula picadura no sea limpiada y aplicada la propia argamasa que sirva de empaste para recuperar la blancura precedente. Y todo por la eterna dicotomía PERDON vs INOCENCIA.

Supongo que se lo debemos a nuestra tradición cultural eminentemente religiosa dirigida durante siglos por el Santo Oficio que tantos perdones ha otorgado y más sentencias ha dictado. Según la religión cristiana el perdón nos hará libres. Y yo me pregunto a estas alturas de la vida, de qué sirve el perdón cuando el acto de contricción no es pleno y bajo esa capa falsa y obligada queda la mácula per secula seculorum. ¿Realmente me lo pregunto?

Supongo que después de unos cuantos años más vendrá el perdón por parte de quienes en un día me juzgaron y peor aún, me sentenciaron a un destierro a todas luces justo para ellos. En ese momento de perdón yo deberé estar preparado para aceptar el cariño que durante todos esos años habrán guardado para mí, esperando que cumpliera mi condena y mi aprendizaje.

Señoras y señores, desde aqui puedo decir casi con total seguridad que si la carrera de derecho no requiriera el estudio y aprendizaje de las leyes y las consecuencias de su aplicación sino únicamente su creación y diseño de manera independiente y autoritaria, habría una penuria de plazas en todas las universidades de derecho del mundo.

Por lo pronto hablaré con CCC para ver si podemos organizar algún "cursillo" a distancia o con alguna plataforma e-learning (desde hace unos años tan de moda). Lo llamaríamos Verdugo Técnico Judicial, o mejor Ingeniería Técnica de la Sentencia Final, no sé, si a ustedes se les ocurre algún nombre no dejen de compartirlo, prometo pingües comisiones si la cosa marcha.

Va por ustedes querido público lector familiar. La próxima entrada, desde el juzgado de guardia condal.

viernes 23 de octubre de 2009

Sapere Aude


Desde hace unos días queridos y amadas amantes del amor blogolítico vivo un sin vivir vital que me tiene absolutamente absorvido y no me deja dejarme caer por esta plácida plaza de reunión.

El comienzo del curso universitario, el crecimiento de la ocupación laboral, los preparativos para el inminente viaje a España y alguna otras cosas me han poseído cual Linda Blair llevándome al encierro molleril más castrense que se puedan imaginar.

Ahora todo está en marcha, los días van pasando vertiginosamente y todo está programado para tener un espacio temporal propio y cómodo en previsión de los imprevistos. Con más ganas que nunca de trabajar sobre asignaturas que siempre me han fascinado y que he solamente he rozado durante mis años universitarios.

Tengo muchas entradas en la cabeza, sobre Cerdà y urbanismo, sobre la gente y los demonios, sobre el pelaje, sobre nuestro Manolito, sobre la ceguera psicológica, sobre la felicidad y sus secuestros... Todos tendrán que ser vomitados a su debido tiempo y tras un minucioso trabajo preparatorio. Para ello, lo más importante, el tiempo tendrá que ser un aliado y no una amenaza como lo está siendo últimamente.

Mientras tanto les mando un caluroso abrazo y un beso seco (los húmedos son muy desagradables cuando se siente el frio de la baba ajena sobre la mejilla) hasta la próxima entrada que esperamos sea en breve.

PS: Los días comprendidos entre el 30 de octubre y el 5 de noviembre, ambos incluídos, nos estaremos paseando por las Ramblas de Bcn, el Paseig de Gràcia, la Diagonal y el Forum; buscando enseres y productos alimenticios necesarios en Los Encants, en el Borne,

miércoles 7 de octubre de 2009

Helarte

Hoy jueves y anticipandome a lo que será un fin de semana cargado de actividad les ofrezco unas divagaciones absurdas sobre un tema que siempre suscita polémica. Sí señoras y señores, como bien suponen hoy vamos a hablar de arte. 

Me consta que a muchas y muchos de los que visitan este espacio les gustan algunas de las fotos que inserto en las entradas. He de confesar que a mi también, es por eso que me decido a compartirlas. El caso es que no las hago pensando en el halo "artístico" de que las pueda dotar ni tampoco siguiendo un objetivo prefijado de tipo expresivo o estético. Podríamos simplificarlo en dos verdades:  me pica la curiosidad y soy un mirón.

Fomar parte activa en el mundo del arte como pupilo en la rama pictórica del mismo ha sido para mi un pequeño cisma personal. Yo soy una persona inquieta mentalmente, el rabo de una lagartija como dirían en mi tierra y aplicado únicamente al tejido neuronal (el muscular es mucho más relajado) y eso me impera a tocar, probar, intentar infinidad de cosas que ni están relacionadas ni son (lógicamente) susceptibles de ser abordadas por la misma persona. Heme aquí después de tres años de vivencias en la capital del arte español e internacional, entiéndase 'Barselona', habiendo escupido sapos y culebras venenosas a la cara y espalda de todos aquellos "artistillas" super modernos y super modernas, o super modernas y super modernos, trepas sociales víctimas de una cultura basada en el "se vende todo si le pongo la etiqueta correcta aunque sea una lata de diarrea post ingesta de potaje de coles", decía heme aquí, intentando dilucidar si meto un pie en su mundo o no. 

Y es que el mundo del arte es muy grande y hay espacio para todos, mal que me pese en algunas ocasiones. Una muy querida amiga mia me dice que todo el mundo es artista y que todo el mundo tiene derecho a exponer su arte y compartirlo con el resto, que eso en definitiva es el arte, la retroalimentación de la masa artística. Yo no sé donde están los límites entre lo artístico y lo no artístico si es que existen. Supongo que dentro de unos meses tendré material propio suficiente como para poder decirles, este conjunto de dibujos son una mie-da como la copa de un pino y merecen ser quemados, sin embargo este otro conjunto de dibujos no están tan mal y hasta podría regalarle alguno a algún amigo no muy próximo como agradecimiento o conocido en algún cumpleaños al que me encuentro invitado de refilón....

Besos bien dibujados para un fin de semana a todo color

domingo 4 de octubre de 2009

De volveres a cambio


Pues sí, hace tiempo que no paso por este barrio. En las últimas semanas no he tenido ni mucho trabajo ni mucha visita como para mantenerme ocupado y apartado de estos lares. Sin embargo sí que han habido muchas otras actividades, burocráticas casi todas en primera o segunda instancia. 

La verdad es que he pasado demasiadas horas frente al portátil como para enfrentarme al cuadro en blanco de la pesataña "creación de entradas nuevas", la cabeza me echaba tanto humo que lo podrían haber visto desde el Vaticano si hubiera vuelto a haber elección papal. Afortunadamente el esfuerzo ha servido para mucho. 

Ahora he cerrado una etapa formativa con la conclusión de mi tesina en MTC y he empezado a finiquitar otra más filológica. El caso es que, a mis años, vuelvo a la universidad. A distancia será la relación pero no por ello menos jugosa ni deseada. Empiezo por la mitad de Filología Hispánica tras la solicitud de traslado de mi anterior carrera de letras anglosajonas. 

Espero que aquellos y aquellas que han actualizado durante este tiempo perdonen mi ausencia por sus espacios, he pasado por ellos en algun momento de flaqueza pero no me he detenido para dejar huella. Si se habla (o escribe) mejor decir algo que no decir nada (así me lo aprendí yo...). No sé si me podré poner al día. Se intentará.

Desde las tardes con olor a libro nuevo y lápices blandos HB (he empezado también un curso de dibujo artístico) os mando un beso muy grande.

viernes 18 de septiembre de 2009

Asia Menor es solo una definición

Pensar en hacer turismo en el sur de Anatolia puede sonar muy exótico y yo os mentiría di os dijera que estas vacaciones han servido para constatar lo contrario. El caso es que la costa este más próxima a Antalya, donde hemos pasado la primera etapa del viaje esta cubierta de cordilleras abruptas con una densa vegetación formada en gran parte por grandes pinos y arbustos de salvia y orégano que le dan un olor muy diferente al típico recibido por nuestras mediterráneas pituitarias.

La sensación es la de estar en Tailandia o una playa Balinesa o al menos como imaginarlo pues nunca he accedido tan al este en el mapa.



La primera parada Olimpos. Restos de la civilización Likya en un valle algo masificado por las algo hippy casas en los árboles y más civilizados bungalows que usamos una noche para entre lluvia y sol visitar las piedras que alli dejaron Likyos, Griegos, Romanos y Bizantinos.
Playa de Olimpus da la bienvenida a la tormenta que rompe contra la cordillera.


La perfección de la talla de las piedras que forman el arco de acceso al anfiteatro.


La segunda parada Kabak. De aqui solo puedo decir que no puedo decir nada. Las imágenes hablan. Tenemos que volver y alargar el placer de esta virginidad natural.

En la playa de Kabak un paraíso con mejor acceso por mar que por tierra...

El atardecer nos avisa que la cena será servida en poco tiempo, una ducha y homenaje.

Al día siguiente visita en barca al valle contiguo, Kelebek Vadisi o Valle de las mariposas completamente tomado y destrozado por los hippies y sus tiendas de camping (ya podrían montar chambaos y meterse sus supertiendas de acampada por el valle porque es horroroso ver un espacio natural tan reducido lleno de setas azules de nylon.


La noche de la despedida fue tormentosa pero muy bonita.


Kabak desde el camino hacia el bus que nos llevaría al próximo destino.


La tercera y cuarta paradas más breves y algo lluviosas corresponden a Ölüdeniz, una playa maravillosa por su formar una laguna natural pero infestada de turistas ingleses cerveza en mano y barriga en vientre, y Fethiye, tumbas de la mencionada civilización Likya esculpidas en la piedra de la montaña.


La quinta y más larga y plácida parada en Datça. En una península que se alarga desde la bahía de Mármaris hacia las islas del mar Egeo y que en 80 km de extensión permite el acceso a dos mares, el Mediterráneo al sur y el Egeo al norte en unos 30 minutos en coche. Acogidos como invitados en casa de unos parientes hemos pasado los días más tranquilos, soleados y playeros de todo el viaje.

Composición de las dos bahías que forman en complejo vacacional donde nos hemos hospedado.


En este embarcadero hemos pasado los mejores momentos de relax de todo el viaje.
La sexta parada en Bodrum y un pueblito llamado Gümüşlük situado en la costa norte de la provincia. Antes de tomar el avión de vuelta a la realidad una última inmersión en agua salada y un buen plato de salmonetes para despedirnos del relax.

Un pueblo en el mar Egeo con diez casas y otros tantos restaurantes de pescado, algunos vecinos toman el sol en la estrecha orilla, nosotros nos unimos a ellos.

El homenaje final necesario para cerrar unas excelentes vacaciones.
Besos desde la realidad.

domingo 13 de septiembre de 2009

Vacaciones

Desde el extremo más occidental de la península de Datça, Mar Egeo, frente a las Islas de Simi y Rodas empezamos la segunda parte de nuestras vacaciones.

Con un comienzo bastante turbulento fuimos a aterrizar en Antalya justo cuando se levantó un viento inclemente que empujaba una nubes negras cargadas de lluvia. A través de los densos bosques que separan los pueblos de la región y durante todo el recorrido hasta Olimpos la tormenta y hasta el granizo fueron la tónica general. Mientras tanto Estambul se inundaba. El paisaje verde y el olor a pino del mediterráneo se mezclaban con el olor a lluvia templada y a mar en los valles que se abrían a este. Después de un lluvioso trayecto en bus y justo antes del atardecer llegamos a Olimpos, cuna de la civilización Likya.

El recibimiento fue una tromba de agua que nos impidió salir del agua durante una media hora. Al día siguiente, con la huella de la tormenta sobre nosotros pero comenzándose a borrar por el sol, visitamos las ruinas de aquella cultura de la Anatolia allá por el 700 a.C. Restos de sarcófagos esculpidos en piedra, anfiteatro, hamam, ágora, acrópolis y templos obra y gracia de los pueblos que han pasado por aquel valle abierto al mar y salpicado de fuentes naturales de agua entre sus piedras. Un rápido chapuzón en aquel mar salado que moja la historia desde hace siglos y vuelta al camino en busca del paraíso en Kabak.

Llegamos a nuestro destino al atardecer y dejando atrás un auténtico 'resort' inglés en la parte más occidental de la costa. El lugar más paradisíaco que pudiéramos imaginar alternando el olor a conífera con el denso y dulzón olor a orégano y salvia. Un orégano que en infusión pica en el paladar por su fuerza e intensidad. Aquí playa, alguna excursión y reencuentro con la lluvia y mucha y muy buena comida.

La despedida de Kabak, al igual que la llegada a Olimpos, pasada por agua. Antes de volver a retomar las carreteras para completar la última etapa de nuestro trayecto una breve visita a las 'Tumbas de los Grandes Reyes' en Fethye y con esto cerramos la etapa más septentrional de nuestro viaje.

Ahora estamos en la casa de verano de la prima de mi marido, con terraza a pie de playa del Mar Egeo y salón mirando hacia el norte, Mar del Mármara. En esta casa debería haber estado la mística de la Bumbury para haber compuesto su más conocido hit marítimo.
Las excursiones aventureras dejan paso al relax de la residencia estival...
Un beso a todos entre dos mares.

PS: Las fotos no han podido cargarse por problemas técnicos, vendrán...